
"Abro los ojos. Francisco se ríe a carcajadas y Antonia mira el monitor de su computador. Estoy en posición fetal, tirado en el suelo frío y casi no me puedo mover. Las ganas de buitrear me hacen sentir como la mierda y mi cuerpo está adormecido. Por mi oído derecho siento intermitentemente algo así como un taladro. Por el izquierdo oigo las campanas de viento que la Anto cuelga en su ventana y el sonido del mar a no más de cuatro cuadras de acá. Cada vez que suena el “taladro” siento cómo una energía sube por mi columna vertebral, parece girar por mi cráneo y luego regresa a su lugar de origen a través de mis costillas. Es placentero, pero excesivo. Me digo a mi mismo que no deseo sentir más esta huevada. Son tantas sensaciones por segundo que me desespero.
Abro los ojos. No sé cómo llegué aquí. Estoy acostado boca abajo en una cama de dos plazas. Mi respiración es agitada y mi corazón late muy rápido. Escucho el televisor prendido y sus ondas electromagnéticas acribillando mis sentidos. E! Entertainment Television, estoy casi seguro. Una mujer con voz de hueca y puta dice “oh, yes, right, ¡jajajaja!”. Me imagino un ratón caminando en un patio pavimentado. Francisco se caga de la risa por algo que le estoy diciendo y que no sé qué es. Pienso un millón de cosas a la vez y muchas quedan en el olvido. Antonia entra a la pieza y, a pesar de que no la veo, sé que está ahí. Nos dice algo como que debemos irnos porque ya es tarde y su hermano está por llegar. Francisco se ríe.
Abro los ojos. Estoy parado en la vereda de la calle más transitada de la ciudad. Tengo miedo y los autos pasan a velocidades increíbles casi rozándome. Veo a Francisco unos metros más allá esperando que pase una micro. Se acerca y me dice algo como que parecíamos huevones enojados y no sé qué más. Yo no lo entiendo y me comienza a doler la cabeza. Creo que le dije que se fuera a la chucha.
Abro los ojos. No sé cómo mierda crucé la calle, pero ya estoy al otro lado y a salvo. Una señora con olor a ajo pasa cerca y me mira con cara de nada. ¿Qué te pasa, perra de mierda?. Comienzo a subir por un costado de esas galerías infiltradas donde venden cocaína y muelen cerdos muertos para hacer carne molida. Tengo ganas de mear y de dormir por toda la eternidad. Hace tanto frío y mis manos pesan. Miro la hora. Ocho cuarenticinco de la noche. El tiempo se ha encargado de torturarme al pasar tan lento.
Abro los ojos. Un perro tiene sus dos patas puestas sobre mis piernas y me mira esperando que le haga cariño. El kiltro es bonito y huele a perro mojado. Estoy en una plaza rodeada de casas horribles y toscas. Un tipo escucha cumbias sentado en un furgón. Quiero desaparecer tanto. Me paro y comienzo a caminar. Sé que no estoy lejos, pero no veo bien y mis párpados caen con ayuda de la maldita gravedad. Ahí está mi casa esperándome. Me tiemblan las piernas y mi sweater está manchado con barro. Corro y el mundo pareciera venirse abajo. Saco las llaves y pienso en lo feliz que soy en este momento. Pienso en lo feliz que soy. Se apaga la luz del alumbrado eléctrico y me estoy riendo una vez más.-"