
Estos semáforos de mierda, están muy mal ubicados. Dame un cigarro, por favor. ¡Déjate de exagerar!, ¡Estamos en luz roja, no vas a chocar con nadie, mujer!. Pero sigue escuchándome, si aquí no acaba la historia. Mi ex-nana después de sacar Periodismo dejó de trabajar en mi casa y no se apareció nunca más. De la revista de mi papá también se salió y se puso a trabajar en un diario comunista horroroso. Mis padres casi entran en depresión porque su “hijita” los había abandonado. Yo me reía no mas. Cuántas veces les dije que algo tenía esa picante. Mientras yo sacaba mi cuarto medio en ese colegio de mierda, mis padres la intentaban ubicar para hablarle y, si era necesario, hacer una terapia de familia. Olvídate, yo con esa rotita no iba ni a misa. Oye, deja de decir eso, no te pongas rota tú también. Cualquiera creería que estás del lado de la nana. Mínimo que me apoyes a mí, no puedes ser tan mala clase.
Mira, cuando yo entré a estudiar Periodismo unos años después, mi papá nunca me ofreció participar de su revista. Para mí que se le contagió lo roteque de la empleada. Yo Siempre he dicho que la gente como nosotros debe convivir sólo con sus semejantes. Igual voy a sacar la carrera y pienso crear mi propia revista sólo para hacerle la guerra a mi padre. Cuando quede en la quiebra se va a tener que ir a vivir a la casa de la empleada en la Pincoya. Aunque no creo; con lo arribista y trepadora que se puso la china, posiblemente ahora es mi vecina. Mira, si tirando el poto a la chuña demás terminó viviendo de Plaza Italia para arriba. ¿Es que tú no entiendes? No es envidia, a mí la negra me da lo mismo, pero me preocupan mis padres. No reaccionan aún, no se dan cuenta que los usaron.
Con gente como tú este país no va a llegar a ninguna parte. Te apuesto que hasta votaste por la Bachelet. Disculpa que te lo diga, pero con todo lo que me estás diciendo ya pareces comunacha. Pero si es verdad, no lo puedes negar. Oye, ¿ya estamos cerca o no?. Sigue manejando, no creo que falte demasiado. ¿Quedan cigarros?. ¿Dónde dejé el encendedor?. No, no me digas eso, no tienes derecho. Tú no puedes opinar nada, tú no has estado aquí. No siento que haya cambiado, todo sigue igual que hace ocho años, cuando aún éramos amigos. Yo creo que tú cambiaste, y para mal. Te invité a comer para que habláramos de la vida, de los cambios, pero no sé, no te puedo obligar tampoco. Ya, discúlpame, a veces se me pasa la mano, pero necesito que alguien se ponga en mi lugar, que me entienda.
Te dije que te iba a gustar acá, regio todo. Sí, tráiganos dos botellas de brandi. No, si no tomo tanto, pero somos dos, quizás hasta falte, pero no te preocupes, yo invito. Pero no me digas más eso, por favor. Yo no he cambiado, entiende de una vez, yo no he cambiado. Huevona, ¿estaba rico o no?. ¿Y tú crees que la empleada se iba a dar estos lujos sin haber conocido a mi familia?. Señor, traiga más brandi, por favor. ¿Te tinca un wisky?.
Oye, linda, no has tomado nada, acompáñame. ¿Quieres un cigarro?. No, no he cambiado, deja esa idea atrás. ¡No he cambiado!. ¿Por qué me torturas con eso?. Yo no he cambiado, a mí me cambió este país de mierda.-